Marcarse objetivos

Nuestro momento favorito para marcarnos objetivos es al principio del año. Yo por lo menos me encanta hacer largas listas con resoluciones,y en mi caso aunque sé que no voy a cumplir ni la mitad, sigo haciéndolo año tras año, como si fuera un juego. Pero a veces surge un objetivo o objetivos nuevos, que no esperan a que sea fin de año para asomar. Y muchas veces estos objetivos nos asustan, no los vemos realistas, ni alcanzables y los descartamos. Pero esos, esos son los objetivos a los que deberíamos prestarles más atención, esos que nacen desde lo más profundo de nuestro ser. Los que nos hablan directamente a los ojos, como si ellos supieran algo que nosotros no. Y en realidad así es! Esos objetivos saben que si son posibles, que tu ya tienes todo lo que necesitas para alcanzarlos, pero que asustan.

Ellos saben que no va a ser fácil, pero que en el proceso vas a crecer y aprender y a desarrollarte más que nunca en toda tu vida. Y que además al conseguirlo vas a sentirte más orgullosa de ti que nunca, por que como decía Withmore: “Para que las personas desarrollen su autoestima, además de acumular éxitos, necesitan saber que se deben a su propio esfuerzo”.

Fijarte pequeños objetivos es en realidad contraproducente. Tienes que fijarte objetivos más ambiciosos, objetivos que te den miedo, que te parezcan tan locos que no los puedes conseguir, pero ahí esta el reto.

Ponerte objetivos que te empujen a creer que puedes conseguirlo y empujarte a ti misma más allá de tus límites actuales para crear algo increíble. Esos son los objetivos que te van a motivar, los que te asustan, los que físicamente te causan una reacción.

El coach te va a ayudar a ver que ya tienes el potencial para conseguir lo que te propongas, para que no tengas miedo a intentarlo y que romper con tus creencias para llegar a soñar a lo grande.